PanBatido · Valparaíso, Chile · 2026Pan casero y cocina chilena, con las manos en la masa
Pan casero

Masa madre desde cero: cómo crear tu propio fermento en 7 días

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Crear tu propia masa madre desde cero es como adoptar una mascota que te hornea pan. No es magia, es paciencia y un poco de harina. En Chile, donde el pan amasado es casi religión, tener un fermento casero cambia todo: tus marraquetas y hallullas adquieren ese sabor profundo y esa miga abierta que enamora. Vamos a hacerlo simple, sin complicaciones, con harina de trigo y centeno que consigues en cualquier supermercado.

Lo único que necesitas es un frasco de vidrio limpio de 1 litro, harina de trigo todo uso, harina de centeno y agua filtrada a temperatura ambiente. Olvídate del agua de la llave con cloro porque mata las bacterias buenas. Durante los primeros siete días vas a mezclar, esperar, descartar y alimentar. Es un compromiso diario, pero después se vuelve fácil.

Masa madre burbujeante en frasco de vidrio sobre mesa de madera

Día a día: el calendario práctico

Empieza en la mañana. Usa siempre la misma cuchara y anota en un papelito qué pasó cada día. La temperatura ideal de tu cocina debe estar entre 20 y 25 °C. Si hace más frío, pon el frasco cerca de un lugar tibio como encima del refrigerador.

DíaMezcla inicialSeñal esperada al final del día
150 g harina trigo + 50 g harina centeno + 100 g aguaPoca actividad, olor a harina húmeda
2Descartar todo menos 50 g, agregar 50 g trigo + 50 g centeno + 100 g aguaPrimeras burbujitas pequeñas
3Descartar hasta dejar 50 g, alimentar igualMás burbujas y leve aroma ácido
4Misma rutina: descartar y alimentarDuplica volumen en 6-8 horas
5Descartar y alimentarAroma agradable a yogur y manzana
6Descartar y alimentarBurbujas grandes y sube como globo
7Descartar y alimentar. Ya está lista para usarDuplica volumen en 4-5 horas y flota en agua

Señales que te indican que todo va bien

Las burbujas son tu mejor amiga. Al principio son tímidas, después se vuelven grandes y la masa se ve esponjosa. El aroma debe ser ácido pero agradable, nunca a vinagre podrido o a queso viejo. Si dobla su volumen en menos de 6 horas después del día 5, estás en el camino correcto. La prueba del agua es infalible: pon un trocito en un vaso con agua; si flota, tu masa madre está llena de vida y gas.

Después del día 7 guarda tu masa madre en el refrigerador con tapa floja. Aliméntala una vez por semana: saca 50 g, descarta el resto o úsalo para pancakes, y agrega 50 g de harina de trigo y 50 g de agua. Déjala a temperatura ambiente 2 horas antes de usarla para pan.

Errores que casi todos cometemos

  • Usar agua con cloro directo de la llave
  • Mantenerla en un lugar demasiado frío (menos de 18 °C)
  • Desesperarse el día 3 y tirar todo porque “no pasa nada”
  • Olvidarse de descartar: la masa se pone muy ácida y débil
  • Usar harinas con aditivos o que no sean frescas

Si un día ves que no sube mucho, no te preocupes. Sigue el ritmo. La masa madre tiene su propio reloj. En una semana más o menos ya estarás sacando de tu horno ese pan con alveolos grandes y corteza crujiente que hace que valga la pena todo el esfuerzo. Una vez que la tengas, solo tendrás que darle cariño una vez a la semana y ella te devolverá panes increíbles por años.

¿Te animas? El primer pan con tu propia masa madre es una emoción que no se olvida. Manos a la masa y paciencia, que el resultado vale cada día de espera.